jueves 27 de noviembre de 2008

BASTA DE MALTRATO Y ABUSOS HACIA LAS MUJERES ADULTAS MAYORES

EN EL DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER

Escribe: CENTRO DE ORIENTACION SOCIOLEGAL

Una de las expresiones menos visibilizadas de la violencia es el que recae sobre las mujeres mayores.

“Puede señalarse que las mujeres mayores sufren desventajas particulares que provienen de los prejuicios derivados de su género”. (s. Beales, HAI) Lo que comúnmente ocurre es la prolongación del rol doméstico ya sea con la pareja o como abuela o cuidadora del familiar enfermo. Ella no se jubila sino hasta que las fuerzas le den. Como en la mayoría de casos no es pensionista, resulta ser totalmente dependiente de la familia y sometida a las reglas de esta. Pierde individualidad y gana en aislamiento social. En países pobres como el Perú, el deterioro de la salud de la mujer como consecuencia de la alimentación deficiente, partos múltiples y otros, es acelerado. En el caso de las viudas de pensionistas que ven reducida a la mitad los insignificantes ingresos, su calidad de vida se reduce drásticamente. Según información recogida, son las mujeres mayores frecuentes victimas de la violencia callejera y de abuso sexual por lo general de miembros de la familia sumidos en el alcohol o la droga, hechos estos últimos que por lo general son silenciados ya sea por temor ante amenazas del violador o por vergüenza o porque carecen de información relacionada a los mecanismos de asistencia y protección jurídica. Y aunque resulte dolorosa admitirlo hay mujeres mayores que ante el desamparo terminan por prostituirse”

Ser mujer, pobre y mayor conforma el triángulo de la inequidad lo cual es desventajoso para la vida en sociedades machista como la nuestra, restringiendo las opciones de progreso para el logro del bienestar personal y social. La Plataforma de Acción de Beijing recoge muchos de los aportes de las organizaciones de mujeres y se ha convertido en el marco de acción de los Estados para la adopción de políticas que contribuyan a lograr una mejor calidad de vida y elevar el status de la mujer en la sociedad ampliando sus oportunidades de desarrollo. Si bien es cierto que hay algunos señalamientos que aluden a la mujer mayor no es incorporado por lo general por los movimientos de mujeres lo que plantea un trabajo que hacer a este nivel.

Hacemos un llamado a la conciencia de la ciudadanía y movimiento de mujeres para incorporar de manera activa a las mujeres mayores como ciudadanas plenas de derechos y con muchas contribuciones. Es importante incluirlas en el seguimiento a la implementación de la Convención por la Eliminación de la violencia contra la Mujer CEDAW y velar por sus derechos que la libren de los abusos que expresan las múltiples exclusiones.

domingo 17 de agosto de 2008

Maltrato a viejitos (Nicaragua)

Por Carlos Martínez Morán
La Prensa de Nicaragua

El país no cuenta con políticas serias de protección al adulto mayor

Se calcula que actualmente en el país existen alrededor de 300 mil personas que se encuentran en la etapa de la vida, conocida como la tercera edad. Este sector, que representa aproximadamente el seis por ciento de la población nicaragüense, no recibe ningún beneficio de parte del Estado, a excepción de los que perciben alguna pensión del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). El resto sobrevive a como puede, y se le puede contemplar en todas partes del país, vendiendo lotería o realizando otras actividades para subsistir. En algunos casos, los viejitos sobreviven arrimados a una familia, debido a que el Estado no tiene políticas que promocionen un envejecimiento seguro, que los proteja de las múltiples dificultades, de la soledad, que a diario padecen “sólo por el mismo hecho de haber llegado a la tercera edad”, indicó el doctor Humberto López Rodríguez. El médico psiquiatra participó en una actividad cultural que organizó en la Colonia Centro América, en Managua, la Fundación Nicaragüense de la Tercera Edad (Funite), dirigida a este grupo de la población, en celebración del Día Internacional del Adulto Mayor. Además de la falta de políticas de beneficio social, el adulto mayor debe enfrentarse a situaciones adversas producto de la falta de una visión más consecuente y solidaria de la misma sociedad. HOGARES DE ANCIANOS SON INSUFICIENTES “Se cree que la solución a las enfermedades del viejo, a sus depresiones o a sus malas condiciones, se arreglan llevándolo a un hogar de ancianos. Pero resulta que en Nicaragua, con todos los hogares de ancianos que hay sólo se podrían albergar unas mil 200 personas de la tercera edad y eso no representa ni el uno por ciento de todos los adultos mayores del país”, afirma el especialista. El doctor López considera que el 80 por ciento de la población de la tercera edad, son personas sanas, que ejercen alguna actividad y con plena capacidad de seguirle rindiendo a la sociedad. Explicó que desde hace mucho tiempo, en los países ricos, los viejos comenzaron a ser grandes en número y en presencia. Eso conllevó a que el Estado impulsara políticas sociales para promocionar con diversos programas a ese sector, pero en los países pobres como Nicaragua las personas de la tercera edad se encuentra en “las catacumbas”, a excepción de una cantidad reducida que goza del beneficio del Seguro Social en calidad de jubilado. El psiquiatra agregó que el Estado considera que con el hecho de entregar cierta cantidad de dinero en forma de pensiones, con eso termina su responsabilidad hacia estas personas, pero esto es insuficiente. En los países desarrollados, las personas de la tercera edad representan aproximadamente un 20 por ciento de la población y se espera que dentro de unos 20 ó 25 años este porcentaje se eleve en todos los países del mundo. En ese entonces, se calcula que una de cada cuatro personas del primer mundo será mayor de 65 años, y en los países del tercer mundo, uno de cada seis se encontrará dentro de esa edad. Frente a esa necesidad es que han surgido organizaciones que se preocupan por ayudar a las personas de la tercera edad, y dentro de ese desafío se encuentra la Fundación Nicaragüense de la Tercera Edad, que no goza de ningún aporte del Estado.

Violencia invisible contra la ancianidad (CUBA)

Por Edel Lima
Revista informativa Cuba Ahora


Más del 10 por ciento de la población actual del mundo supera los 60 años y pertenece al grupo poblacional del adulto mayor. Aunque a muchos de ellos les cuesta trabajo reconocerlo, son sometidos a diversas formas de maltrato de manera aislada o reiterada en el hogar, la calle, los centros de salud y otros lugares. Esta parece ser todavía una forma de violencia desconocida e imperceptible en las sociedades de hoy.

Por lo sensible de la cuestión y para contribuir al consenso político y social de que la violencia contra los ancianos puede ser un acto evitado y prevenible, se celebra el 15 de junio como Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez con la realización de numerosas iniciativas que contribuyan con ese noble esfuerzo.
En una edad en la que se es dependiente del otro, las maneras de agredirlos pueden ser desde las más sutiles como una frase cortante por sus limitaciones hasta la agresión física, sexual, financiera, el chantaje filial, la poca atención o los descuidos en ella, causándoles consecuencias físicas (alteraciones orgánicas, del sistema nervioso, trastornos del sueño), psicológicas (baja autoestima, aislamiento, temor, depresión) y sociales (pérdida de roles, prejuicios sociales, inactividad, dependencia).
El abusador es por lo general la persona que "lo cuida" o vive a su lado, y puede ser un miembro de la familia, un vecino, amigo o el responsable de una institución. Para el adulto mayor lo más doloroso es que las agresiones provengan de sus hijos o nietos, a quienes ha contribuido a formar y en quienes ha depositado toda su esperanza de tener una vejez grata y equilibrada.
En estos casos las razones económicas son determinantes, ya sea porque ambicionan los bienes o herencia del anciano o porque estos significan una carga financiera demasiado grande para sostener.
Investigaciones recientes indican que el cuidador, en relación con el estado de salud y dependencia del anciano, se expone a distintos factores de riesgo que lo llevan a la desesperación o a la violencia, entre ellos, el trabajo agotador sin descanso, la falta de tiempo y espacio personal, sentimiento de aislamiento psicosocial o de ser explotado por otros o de pérdida de "la persona que fue", falta de apoyo de otros familiares, conflicto marital y relaciones adversas de otros familiares hacia el adulto mayor.
A ello se adiciona que el cuidador pueda ser una persona con enfermedades mentales, conducta social desviada o adicciones al alcohol y otras drogas, lo que lo convierte en víctima de su incapacidad para comprender las circunstancias y responsabilizarse con los cuidados y el apoyo requeridos por el adulto mayor.
Ante la diversidad de situaciones relacionadas con el abuso del anciano, se hace necesario que los gobiernos sancionen jurídicamente esas actitudes y se esfuercen en garantizar un pago económico al jubilado que sea suficiente para cubrir sus necesidades básicas. En países como España y Nicaragua se ha recogido este asunto en sus propias Constituciones.
En Cuba, donde hay un envejecimiento poblacional notable, los derechos a ese grupo están amparados por el Código de Familia y la Ley de Seguridad Social. También se brinda atención multidisciplinaria a los ancianos que denuncian las agresiones familiares o de otro tipo, aunque muchos, como es tendencia en el mundo, prefieren callar para evitarse conflictos con sus familias o para que no se haga público su lamentable problema.
Todos aspiramos a llegar a la tercera edad, integrados a la familia, con decisiones propias, responsabilidades, condiciones de vida y participación social. El respeto que hoy tributemos a esos derechos será nuestra garantía en el mañana.

http://cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1026207

Cada 25 minutos denuncian maltrato a gente mayor (Argentina)


Por SILVINA HEGU

Son llamados telefónicos que recibe la Dirección de la Tercera Edad del Gobierno porteño
Golpes, empujones, gritos, insultos y falta de cariño están entre las quejas más frecuentes


Cada 25 minutos suena el teléfono de denuncias en la Dirección General de la Tercera Edad de la Ciudad. Cada 25 minutos hay alguien que llama para avisar que una persona mayor de 60 años es maltratada en Buenos Aires.

Golpes, empujones, gritos, insultos, falta de cariño son los maltratos más frecuentes que sufren los mayores. Y en estas llamadas de denuncias anónimas también se ve lo que refleja una encuesta que se acaba de realizar entre 1.200 porteños mayores de 60 años.

De ella se desprende, por proyección, que el 45 por ciento de los 690.000 mayores de esta edad que viven en Buenos Aires —es decir unas 300.000 personas— han sido maltratadas alguna vez.

Por teléfono, las denuncias más frecuentes son por maltratos psicológicos y físicos. Le siguen las quejas por soledad, abandono y maltrato social.

En lo que va del año, en el servicio del Programa Proteger —que funciona desde hace tres años para atender a los adultos víctimas de la violencia— ya recibieron más de 14.000 llamadas.

Cada vez que suena el teléfono queda en evidencia que el fenómeno crece día a día. "El adulto mayor pareciera no tener lugar dentro de la sociedad, ni de la familia y eso se acentuó a partir del desmejoramiento socioeconómico que sufrió gran parte de la sociedad", dice Daniel Maglioco, director general para la Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad.

Entonces la pintura urbana que surge a través de la línea telefónica muestra hijos que, por problemas económicos, vuelven a las casas de sus padres y traen consigo a sus familias. Una convivencia forzada que se transforma en situaciones de violencia diaria "en el que los ancianos y los más chicos son los que más sufren", describe Maglioco.

Y esta realidad sobrevuela al 23 por ciento de la población porteña, ya que ése es el porcentaje de mayores de 60 en la población de la ciudad.

Del otro lado de la línea de denuncia lo que más se escucha son maltratos psicológicos. "Son gritos, insultos, presiones y amenazas", aseguran los especialistas de la Dirección. Y también se da —explican desde ese organismo— mediante internaciones psiquiátricas que no corresponden o con amenazas de internación.

En segundo lugar, los casos que más se escuchan por teléfono son de violencia física. De los datos arrojados por la encuesta se desprende que, en la ciudad de Buenos Aires, son 70.000 las personas mayores de 60 años víctimas de este tipo de maltrato.

Son golpeados, atados, empujados y zamarreados, dicen desde el Programa. La mayoría de las veces por sus propios hijos, sus nietos o por los familiares que viven con ellos. Y cuando las operadoras especializadas atienden este tipo de casos se encuentran que son en situaciones extremas y desesperantes.

Entre las personas que sufren violencia física, el 29 por ciento son hombres mientras que el 71 por ciento son mujeres. En la Ciudad, según fuentes del mismo organismo, se estima que la población de los mayores de 60 está dividida en 37 por ciento de varones y 63 por ciento de mujeres.

Si bien en la mayoría de los casos son las propias víctimas las que levantan el teléfono para hacer las denuncias, los vecinos también llaman. Especialmente en los casos de abandono.

"Se trata de abuelos que son dejados solos y no pueden prepararse la comida, lavarse la ropa, comprarse remedios o ir al médico", explican desde la Dirección. Según la encuesta, el 10 por ciento —unos 70.000 adultos mayores— estarían en esta situación.

La soledad. El no tener con quien hablar. Estar con gente pero sentirse solo. Esto es lo que sufren casi la mitad de las 1.200 personas encuestadas. Según Maglioco esta tendencia es uno de los problemas que engloban a la mayoría de la gente mayor, aunque en los registros telefónicos aparezcan en el tercer lugar.

La gran cantidad de gente que está sola también se detecta en los quince hogares de día que funcionan en Buenos Aires. Ahí comen y pasan su tiempo en talleres alrededor de mil porteños.

Según la encuesta, la mayor necesidad detectada por el estudio es la de "ser escuchados", con un 44 por ciento. Le sigue la sensación de estar desprotegidos y/o descuidados. Fue el 35% que aseguró sufrirla.

Las denuncias que reciben en la Dirección General de la Tercera Edad también hablan de delitos penales. "Hay gran cantidad de casos que cuentan que le sacaron sus bienes, sus casas y sus jubilaciones", aseguran.

Sin distinción de clases sociales, el maltrato es un hecho que aunque se detecta más en los sectores bajos no se descartan en los de más altos recursos. "Lo que sucede es que se oculta más", aseguran.

Y, en la mayoría de los casos, el temor, la vergüenza, la falta de concientización de los adultos respecto de sus situaciones impiden que lleguen a hacer la denuncia.

http://www.clarin.com/diario/2001/08/26/s-03815.htm











lunes 21 de julio de 2008

Las cifras del maltrato al adulto mayor y cómo prevenir

domingo 20 de julio de 2008

Enseñame a envejecer



Señor, enséñame a envejecer.
Quítame el orgullo de la experiencia pasada, del sentimiento de sentirme indispensable.

Señor, que yo vea en este gradual desapego de las cosas, solamente la ley del tiempo, y
considere este relevo en los trabajos como una de las manifestaciones más interesantes
de la vida que se renueva bajo el impulso de tu Providencia.

Haz, Señor, que yo sea todavía útil al mundo, contribuyendo con mi optimismo y
oración a la alegría y al entusiasmo de quienes tienen ahora la responsabilidad,

Viviendo en contacto humilde y sereno con el mundo que cambia, sin lamentarme con el
pasado que ya se fue...
Que mi salida del campo de actividad sea sencilla y natural, como una serena puesta de
sol.
Amén!
Autor: Padre Luis Pariola

Bendito eres si comprendes


Bendito eres, si comprendes que mis manos tiemblan, y que mis pies se han vuelto lentos.

Bendito eres, si te acuerdas que mis oídos ya no oyen tan bien y que ya no entiendo todo.

Bendito eres, si sabes que mis ojos ya no ven bien, si no te pones violento porque dejé caer la taza más bonita o porque por enésima vez te repito el mismo cuenta.

Bendito eres, si me sonríes y me preguntas por los días de mi juventud.

Bendito eres, si tú me tratas con ternura, entiendes, mis lágrimas silenciosas y me haces sentir que soy amado.

Bendito eres, si te quedas un poco más conmigo, y si me tomas de la mano un ratito cuando deba entrar sólo en la noche.

Bendito eres, y yo cuando esté en el cielo alumbraré las estrellas para ti.


Extraido de http://usuarios.lycos.es/jacsalta/oraciones_procesar.php?oracion=18&nombre=Oraci%C3%B3n%20de%20un%20anciano

viernes 18 de julio de 2008

Curso Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato al Adulto Mayor

El HOSPITAL ALBERTO SABOGAL SOLOGUREN a través del Servicio de Psicología ha organizado el curso “TOMA DE CONCIENCIA DEL ABUSO Y MALTRATO AL ADULTO MAYOR” el mismo que se realizará el 22 y 23 de Julio 2008 dirigido a su personal asistencial.

Dicho curso ha sido promovido por la Mg. Ysabel Esquerre Bernal, Psicóloga - Gerontóloga de este establecimiento de Salud con la finalidad de que el personal de este importante centro asistencial, esté preparado para brindar una atención eficaz y de calidad a las personas adultas mayores.

El curso contará con el auspicio de la Universidad San Martín de Porres, Universidad Alas Peruanas y Colegio Médico del Perú. Tendrá el valor académico de 01 Crédito .



PROGRAMA DEL EVENTO

Día 22 DE JULIO
Inauguración
Pre – Test
8:00 a 9:00

Marco Teórico Conceptual del Maltrato a las Personas Mayores
Mg. Luz Barreto – Representante de la Red Internacional de Abuso y Maltrato al Adulto Mayor, Perú-INPEA
9:00 a 10:00

Factores de Riesgo del Maltrato a las Personas Mayores
Dr. Nelson García Chambilla--Ex-Director del Hospital Loayza, Catedrático de la Universidad F.Villarreal, Mg .en Gerontología Social.
10:00 a 11:00

REFRIGERIO
11:00 a 11:30

Tipos de Maltrato a las Personas Mayores
Mg. Ysabel Esquerre Bernal – Psicóloga Gerontóloga HASSP- Essalud
11:30 a 12:30

Dimensión y Epidemiología del Maltrato a las Personas Mayores
Lic. Teresa Viviano Llave – Trabajadora Social
Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual-MIMDES
12:30 a 13:30

DIA 23 DE JULIO

Teorías del Maltrato a las Personas Mayores a cargo del Mg. Dante Gazzolo-Catedrático Universidad Ricardo Palma
08:30 a 09:30

Política Social orientada a las Personas Mayores
Mg. Elia Luna del Valle, Asistenta Social
Dirección de Personas Adultas Mayores DIPAM - MIMDES
09:30 a 10:30
REFRIGERIO
10:30 a 11:00

Tips de Ayuda para Prevenir el Maltrato al Adulto Mayor dentro de la Familia
Lic. Teresa Viviano Llave, Trabajadora Social
Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual-MIMDES
11:00 a 12:00

Detección del Maltrato a las Personas Mayores por los Profesionales de Essalud.
Entrega de la Herramienta de Detección, para detectar la sospecha de maltrato basado en el Índice de Sospecha de Maltrato hacia Personas Mayores desarrollado y probado previamente en Montreal.
Mg. Ysabel Esquerre Bernal, Psicóloga Gerontóloga HASS - Essalud
12:00 a 13:00

Post- Test
13:00 a 13:30
Cla
usura y entrega de Diplomas
13:30 a 14:00

domingo 22 de junio de 2008

El maltrato en el adulto mayor es causado por lo general por familiares

Desde enero del 2002 hasta el mes pasado el Ministerio de la Mujer registró 7.449 casos
Por Luis Silva Nole

Raymundo. 61 años. En la entrevista se le observa lloroso, angustiado. Refiere que el convivir con su hijo mayor se ha vuelto una pesadilla. Este hijo consume alcohol en exceso y, al parecer, drogas. Trae a la casa mujeres, amigos adictos, y bota a su padre de la casa cuando hace fiestas escandalosas. Lo ha amenazado de muerte. Le dice: "¡Vete o te mato y no pasa nada!". Además, le reclama dinero y ha empezado a vender las cosas de la casa.

Este caso es uno de los muchos registrados en el compendio que el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes) hizo público en noviembre del 2005, titulado "Violencia familiar en las personas adultas mayores en el Perú. Aportes desde la casuística de los Centros Emergencia Mujer" y sistematizado por la licenciada en Trabajo Social Teresa Viviano Llave, del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual de dicha cartera.

El Día Internacional de la Toma de Conciencia contra el Abuso y el Maltrato en la Vejez, celebrado hace exactamente una semana, ofrece el motivo perfecto para subrayar casos como el referido líneas arriba.
La Organización Mundial de la Salud, en la declaración de Toronto (2002) "Para la prevención global del maltrato de las personas mayores", define ese maltrato como la acción única o repetida o la falta de la respuesta apropiada que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza.
El Mimdes ha sistematizado el maltrato a las personas adultas mayores en dos tipos: violencia familiar, que incluye la física y la psicológica, y violencia sexual.
La física normalmente es producida por hijos que consumen alcohol en exceso y drogas o por la pareja (hombres en su mayoría) que abusa del licor o tiene celos infundados. La psicológica se da cuando un familiar mantiene arrinconada a la persona mayor en casa y la humilla con gritos e insultos o cuando la hostiga para quedarse con sus bienes.
La sexual incluye violación, tocamientos y todo contacto sexualizado no permitido. En la mayoría de los casos sucede dentro de la pareja, cuando el varón, cegado por el alcohol, abusa de la mujer.
Esta esquematización se basa en las denuncias registradas en los Centros Emergencia Mujer (CEM) que ese ministerio tiene en todo el país y que son servicios públicos especializados y gratuitos de atención integral y multidisciplinaria para víctimas de esos tipos de violencia.
Sumando los tipos de violencia mencionados, según estadísticas del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual, entre enero del 2002 y mayo de este año se atendió a 7.449 personas adultas mayores en los 74 CEM existentes en el país. De esta casuística, el 30,92% correspondió a Lima Metropolitana y el Callao. Les siguieron en incidencia los departamentos de Puno y Junín.

La contabilidad más detallada se refiere al período 2002-2007, en el que se atendieron 6.738 casos de maltrato en general a adultos mayores en todo el país. De esa cantidad, en el 76% de los casos las víctimas fueron mujeres y en el 24%, hombres. En el mismo período el grupo que más buscó ayuda es el de los adultos mayores 'jóvenes' y aquellos que se pueden valer por sí mismos, ya que el 73,8% de las personas que evidenciaron maltratos tenía en el momento de la denuncia entre 60 y 74 años de edad.
Cuando se trató de personas mayores de 75 años , el caso fue presentado mayoritariamente por algún familiar, vecino o conocido.
Entre el 2002 y el 2007 Comas fue el distrito limeño con más casos, en tanto que en el 99% de las atenciones en el país la persona agresora fue un familiar o pariente, uno con quien el adulto mayor comparte la vivienda, mayormente un hijo o una hija, y en segundo lugar, la pareja.

"Las familias necesitan ser capacitadas contra el maltrato. El Estado debe apoyar a los cuidadores de adultos mayores que no se pueden valer por sí mismos. Las familias deben aprender a perdonar para romper el ciclo del maltrato", dijo Teresa Viviano, del Mimdes.
Fuente: Pagina del Adulto Mayor del Diario el Comercio

viernes 13 de junio de 2008

Encuesta sobre maltrato a la persona adulta mayor


A la fecha no se ha aplicado una encuesta nacional para conocer cuantas personas adultas mayores son maltratadas. La aproximación al problema, la tenemos por parte de algunos investigaciones especializadas como la que ha desarrollado el Instituto de Salud Mental en Lima y Callao y los registros administrativos (por ejemplo los Centros emergencia Mujer del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual).

Es de suma necesidad que la Encuesta Demografica de Salud Familiar (ENDES) realizada por el INEI, que hace 7 años ya incluyó el tema de violencia a la mujer en edad fértil, incluya en ésta a las personas adultas mayores.
De otro lado es importante que los servicios que atienden casos de maltrato a persona adultas mayores, desarrollen sistemas de registro estandarizados y confiables, cuya informacion oriente a la toma de decisiones.

El estudio epidemiologico metropolitano en salud mental[1] realizado en Lima y Callao nos da alcances del estado de salud mental de las personas y de cómo éste se vincula a las relaciones familiares. Así tenemos que una cuarta parte de la poblacion adulta mayor ha recibido algun tipo de maltrato en el ultimo año y 1 de cada 10 personas mayores de 60 años lo reciben de forma sistematica, es decir una o dos veces al mes.

La forma más frecuente son los insultos, agresiones verbales u ofensa (20.9%). Humillaciones, manipulaciones y chantajes se reportan en un 6% al igual que situaciones de abandono o ngeligencia (como no haber recibido medicinas, ropa u otras atenciones básicas).



[1] Informe General, Estudio epidemiológico metropolitano en salud mental 2002. Publicación del Instituto Especializado de salud mental.

jueves 12 de junio de 2008

Nutriciòn para un envejecimiento saludable

Muchos nos preguntaremos ¿Què tiene que ver la nutriciòn con la prevenciòn del maltrato?
Pues tiene mucho que ver. En las personas adultas mayores el maltrato y abandono se agudiza cuando esta pierde la autovalencia; perdida que està muy asociada a la no observancia de ciertos habitos alimenticios necesarios para mantener una dolencia crònica ESTABLE. Hablemos el caso de la hipertenciòn arterial, osteoporosis y diabetes para dar un ejemplo.
En nuestro paìs no contamos con estadísticas oficiales que den cuenta del estado nutricional de las personas adultas mayores, pero de manera indirecta muchos autores han coincidido en señalar que el problema de la nutrición en las personas de 60 a más años está generalizado e incide gravemente sobre la calidad de vida.
Algunos indicadores de este problema se aprecian en el número de personas adultas mayores que sufren una descompensación de su estado de salud por no seguir un régimen alimenticio adecuado:
Así en una persona con hipertensión arterial, el no control de la ingesta de sal incrementa el riesgo de padecer un accidente cerebro vascular, y de igual modo el no control del azúcar tiene consecuencias funestas en las personas diabéticas.
El consumo de grasas saturadas tiene relación directa con los niveles de colesterol y los infartos. De igual modo una dieta deficiente en calcio incrementa el riesgo de fracturas en las mujeres adultas mayores y con ello se genera un deterioro funcional y dependencia de otras personas para la realización de las actividades de la vida diaria.

De otro lado también tenemos el factor nutricional asociado a la pobreza (Lima metropolitana alberga al 14.4% de la población adulta mayor en situación de pobreza y en incapacidad de satisfacer adecuadamente sus necesidades básicas), lo que lleva a las familias a priorizar la alimentación para las personas mas jóvenes y productivas

Otro factor importante lo constituye el desconocimiento: se estima que 8 de cada diez personas en Lima metropolitana desconocimiento como debe ser una alimentación saludable para una persona adulta mayor, y aunado a este problema se encuentra un conjunto de hábitos alimenticios inadecuados que las personas llevan a lo largo de todo su ciclo vital y que muestra sus efectos de manera mas tangible y muchas veces irreversible en la edad adulta mayor.

Ahora, los buenos habitos alimenticios no deben ser cosas de personas adultas mayores, sino que la prevencíon de enfermedades, y el cultivo de una vejes saludable, se debe comenzar desde la juventud.


miércoles 11 de junio de 2008

¿Cúantos adultos mayores hay en el Perú?


Según el X censo de población realizado en el año 2005, el 8.6% de la población del país tiene de 60 a más años, es decir, son personas adultas mayores. Esto representa un incremento importante con respecto al IX Censo realizado en 1993 (El 7% tenia de 60 años a más). Proyecciones al año 2025 indican que la poblacion adulta mayor será de 12.6%.

Nuestro país sigue la tendencia del envejecimiento poblacional, y esto plantea a todos los países desafíos en el diseño de estrategias para satisfacer las demandas de este grupo poblacional.
En 1993 se tenía 1 millon 544 personas adultas mayores; en el año 2005 se tiene mas de 2 millones 341, lo que nos indica que la población adulta mayor se incrementó en más del 51% en lo que a cifras absolutas se refiere.

El incremento de personas adultas mayores que viven mas años demanda asegurar condiciones saludables de convivencia armoniosa, entre diversas generaciones. Implica dotar a un país de servicios socio sanitarios para asegurar la salud y el sustento económico de las personas adultas mayores, y fortalecer a las familias.

Si en las familias existen relaciones violentas, la persona adulta mayor devendrá en una víctima de maltrato e inclusive de abandono por parte de los hijos que no quieren hacerse cargo de ella.

De no tomarse acciones preventivas, el maltrato y el abandono de las personas mayores de 60 años puede aumentar a la par del incremento de este grupo poblacional.

martes 10 de junio de 2008

¿Cómo se clasifica a las personas adultas mayores?

Con la finalidad de orientar adecuadamente los servicios de apoyo y protección para las personas de 60 a más años; el plan Nacional para las personas adultas mayores 2006-2010, considera útil clasificarlas en tres grupos:

Independiente o Autovalente: Es aquella persona de 60 años o más, capáz de realizar las actividades básicas de la vida diaria: comer, vestirse, desplazarse, asearse, bañarse, así como tambien las actividades instrumentales de la vida diaria, como cocinar, limpiar la casa, comprar, lavar, planchar, usar el telefono, manejar su medicación, administrar su economía entre otros.


La persona adulta mayor autovalente puede hacer deportes acordes a su estado de salud.La autovalencia en las personas adultas mayores está asociadada con la edad, el estado de salud físico-mental y las condiciones del envejecimiento. Si una persona de 75 años tiene un buen estado de salud, puede ser tan autovalente como una de 60 años; así también si una persona de 65, si tiene un problema de salud que le impida realizar las actividades de la vida diaria, puede ser tan frágil como una de 80 años.

Las condiciones de vida influyen considerablemente en el envejecimiento: En países que tienen una alta calidad de vida las personas adultas mayores tienen un periódo mayor de autovalencia; que las personas de países en vías de desarrollo, donde las condiciones de vida y servicios básicos son deficientes. En tal sentido, teniendo en cuenta las anteriores consideraciones, las personas adultas mayores autovalentes, no deben ser objeto de ningún tipo de restricción por la edad.



Frágil:

Es aquella persona de 60 años o más, con alguna limitación para realizar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Según el estudio epidemiológico metropolitano en salud mental (2002) realizado en Lima metropolitana y Callao, el 37% tiene al menos un discapacidad o inhabilidad.

La fragilidad en las personas adultas mayores está asociada a mayor riesgo de discapacidad y mayor vulnerabilidad frente a eventos adversos. Por ejemplo, una alteración de la “marcha” en una persona adulta mayor, aumenta el riesgo de caídas. Esto a su vez incrementa el riesgo de fracturas y discapacidad. De igual modo, noticias muy tristes pueden desencadenar en un accidente cerebro vascular, y este a su vez en discapacidad. La persona adulta mayor frágil requiere apoyo para realizar las actividades de la vida diaria, y debe tener cuidados preventivos para evitar que la fragilidad se convierta en una dependencia mayor. Algunas características de la persona frágil son(2) :

o Alteración de la marcha
o No ver ni escuchar bien
o Polifarmacia o dependencia de varios medicamentos
o Deterioro cognitivo
o Edad avanzada (75 años o más)
o Estar enfermo(a)
o Viudez reciente, vivir solo
o Situación económica precaria que impida la satisfacción de sus necesidades básicas
o Presencia de enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes, arterioesclerosis, osteoporosis entre otros)
[1] Fragilidad: un síndrome geriátrico en evolución, Marcela Carrasco en
http://escuela.med.puc.cl/deptos/medinterna/PDF/Fragilidad.pdf


Dependiente, postrada

Es aquella persona no autovalente que requiere cuidado y apoyo calificado de otra persona, porque tiene problemas severos de salud que la limitan a nivel funcional y/o mental. La persona dependiente y/o postrada, requiere ayuda para alimentarse, vestirse, tomar medicamentos, asearse; a veces no controlan esfínteres, como también pueden tener grave deterioro cognitivo.
Por esas cirscunstancias que impiden a la persona adulta mayor cuidar de si misma y de sus bienes, algunos familiares solicitan un certificado de discapacidad que facilitan el apoyo de un tercero en trámite administrativo para el cobro de pensiones, gestiones sociales, atencion de salud etc. En otras cirscuntancias se realiza un proceso judicial para declarar a la persona “incapaz” figura que es entendida en el sentido positivo de recibir asistencia de un tercero, para la representacion legal y administración de bienes.

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¿A quiénes denominamos personas adultas mayores?

La ley 28803 Ley de las Personas Adultas Mayores publicada el 21 de julio de 2006, en el diario oficial «El Peruano» señala, que son personas adultas mayores aquellas que cuentan con 60 años de edad en adelante; lo que reafirma la consideracion técnica de la Organización Panamericana de la Salud, que considera los 60 años, como edad de partida, para los países en vías en desarrollo, teniendo en cuenta la esperanza de vida y las condiciones en las que se presenta el envejecimiento en la región.

El término “personas adultas mayores” involucra tanto a las mujeres y varones de 60 años o más, y se utiliza para evitar múltiples denominaciones como, viejo, vieja, anciana, geronte, abuelos, entrado en años, mayor, ochentón, antigua, entre otros; expresiones cotidianas que muchas veces llevan carga despectiva.


lunes 9 de junio de 2008

Los tipos de maltrato que contempla la Ley

De acuerdo a la Ley de Protección frente a la Violencia Familiar en el Perú, tenemos tres tipos de violencia: Psicológica, Física y Sexual tanto en su modalidad de acción y omisión .

Violencia psicológica

Son aquellos maltratos psicológicos en modo de acción u omisión, que recibe la persona adulta mayor por parte de sus familiares o allegados (ver ley 26260) Las agresiones psicológicas suelen anteceder o acompañar a la violencia física. Algunas modalidades de violencia psicológica más comunes son:
• Gritarles cuando se les habla
• Insultos
• Indiferencia y descuido a sus necesidades
• Desvalorización, humillación, burlas
• Amenazas de daño o muerte a la persona adulta mayor
• Amenazas de botar de la casa
• Impedimento de recibir visitas
• Rechazo
• Abandono (ignorar por completo responsabilidades de atención y cuidados)
• Otras modalidades intencionales que causen daño psicológico.


Violencia física

Son los maltratos físicos, en modo de acción u omisión, dirigidas a la persona adulta mayor por parte de cualquier familiar o allegado (ver ley 26260). Entre las modalidades tenemos:

• Empujones
• Puntapiés o patadas
• Puñetazos
• Bofetadas
• Jalones de cabello
• Tirar al suelo
• Golpes con palos, leñas, maderas, bastones
• Ahorcamiento o intento de asfixia
• Latigazos, correazos, pegar con sogas
• Herir con arma punzo cortante o arma de fuego
• Golpes con otros objetos contundentes (piedras, fierros, botellas, herramientas)
• Otras agresiones físicas con el cuerpo (arañazos, mordeduras, rodillazos, cabezazos, pisotones etc) y otros.
• Negligencia : considerado así a todo aquel descuido o abandono que produzca daño o lesión física

Violencia Sexual

Se considera así a la acción que obliga a una persona a mantener contacto sexualizado, físico o verbal, a participar en otras interacciones sexuales mediante el uso de la fuerza, intimidación, coerción, chantaje, soborno, manipulación, amenaza o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal. Igualmente se considerará violencia sexual al hecho de que la persona agresora obligue a la agredida a realizar alguno de estos actos con terceras personas. Entre las modalidades tenemos:

a) Chantaje sexual
b) Violación sexual (incluye todo tipo de penetración)
c) Sexo oral
d) Tocamientos
e) Sexo interfemoral o coito seco
f) Seducción
g) Besos íntimos
h) Exhibición premeditada de los genitales o exhibirse en actos masturbatorios
i) Explotación sexual
j) Otros

Existen también otras formas de violencia que no están tipificadas en la ley, pero no por eso dejan de ser comunes. Ahí tenemos la violencia y/o despojo economico-patrimonial.

¿Que es el maltrato hacia la persona adulta mayor?

La declaración de Toronto
para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores define el maltrato a las personas adultas mayores como:
“La acción única o repetida o la falta de la respuesta apropiada que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona adulta mayor ”.
Puede ser de varios tipos: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar un acto de negligencia o abandono.


La expectativa de confianza es un elemento importante en la definición de la declaración de Toronto, porque las personas adultas mayores suelen recibir malos tratos de quienes esperan cuidados y protección: Hijos, pareja, cuidadores, parientes, personal de salud entre otros.



Texto único ordenado de la Ley 26260 y sus modificatorias

En conformidad a la Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar y Sexual, la violencia familiar a las personas adultas mayores (maltrato al adulto mayor), se define como “cualquier acción u omisión que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive la amenaza o coacción graves y/o reiteradas, así como la violencia sexual que se produzcan entre: a) Cónyuges, b) Ex cónyuges c) Convivientes d) Ex convivientes e) Ascendientes f) Descendientes g) Parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad h) Quienes habitan en el mismo hogar siempre que no medien relaciones contractuales o laborales. I) Quienes hayan procreado hijos en común, independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia.